El niño de la lonchera

Viernes 14 de Octubre de 2011, apenas recobrando el ánimo para platicar con alguien después de una tercera operación ocular en los últimos meses, recibo por la noche una llamada de mi novia. Después de repetidamente quejarme del dolor y las molestias sentidas tras de la cirugía, me informa de las noticias, “Pablo desapareció”.

La noticia cayo como bomba en mi cabeza, hace tanto que no lo veía o charlaba con él y sin embargo lo sigo considerando uno de los mejores amigos que jamás tuve. Lo conocí en clase de ciencias, ambos éramos nuevos en la preparatoria, aun recuerdo claramente el momento en que me presentara a un grupo de amigos, entre ellos quien hoy en día es mi novia. Pasé horas sin poder conciliar el sueño, la noticia no era fácil de digerir, y mucho menos hablando de él.

El estilo de vida de Pablo era muy simple, es admirador de los Beatles, cree en la paz y la tolerancia, fue vegetariano durante varios meses y abogaba en contra del maltrato animal y siempre cargaba una lonchera de plástico consigo llena de curiosidades. Pablo no se molestaba en dar explicaciones, él era diferente y llevaba su lonchera en la mano sin temor a la burla de quienes dictaban las tendencias y modas absurdas y huecas y exigían ser seguidos. En su lonchera, Pablo cargaba dibujos, lápices, hojas de papel en blanco, papel de origami y varios tiliches que la hacían parecer la bolsa de Mary Poppins. En esta singular lonchera roja de tapadera azul también cargaba siempre su pasaporte, que también llevaba consigo el día de su desaparición, razón por la que un grupo de víboras con calzado cómodamente asumieron e ignorante y tercamente alegaron un escape de su hogar. Según sus hermanos, en casa de Pablo no habían problemas familiares, los que lo conocemos bien sabemos que es incapaz de lastimar de esta manera  a su madre y es suficientemente valiente para, a lo menos, encarar un error de esa talla; además, como un amigo dijo “Pablo en esa lonchera siempre llevaba de todo, menos dinero”.

Pablo trabajaba en un módulo Movistar en la Plaza Monumental de Ciudad Juárez y pagaba su propia educación, lo vieron subirse al camión la noche del 11 de Octubre de 2011, pero no llego a casa. Les pido por favor que le dediquen a lo menos una oración, seguimos esperanzados y sabemos que en Dios todo es posible. Esto es “Así pasa cuando sucede”, muchas gracias a todos aquellos en la búsqueda de Pablo Alejandro Méndez. Los dejo con una canción de los Beatles que alguna vez cantamos Pablo y yo rumbo a la biblioteca, esto es With a Little Help from My Friends. Paquito, te estamos esperando hermano.


 

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