A Un Paso del Cielo

El hombre nunca mira al cielo porque siempre lo tiene a la vista.

Cortesía de Conversandoenpositivo.cl

Enero 2006, Phoenix, Az. Mi abuela materna, sufriendo de cáncer terminal, es llevada de urgencia al hospital y, junto a mis hermanos, soy llevado a la casa de un tío para que no presenciemos directamente la tragedia que estaba ocurriendo. A los pocos días tuvimos la oportunidad de despedirnos con mi abuela convaleciente e irnos a Juárez para que mi madre y mis tíos pudieran arreglar el funeral. Su despedida fue anunciada, mi familia sabía que el momento se acercaba, pero esto no aligero la noticia.

El fin de semana, junto con varios jóvenes candidatos a confirmarse, tuvimos una charla con una mujer mayor activa en la iglesia, de la cual si les dijera el nombre les mentiría. Tras una corta charla sobre teología, la conversación dio un giro un tanto inesperado. La mujer preguntó “¿Alguna vez han sentido la presencia de Dios entre ustedes?”, a lo que se escucho una casi unánime sí. Cuando ella pregunto por experiencias, la respuesta no fue ni remotamente tan animosa; todos tuvimos alguna experiencia divina, todos hemos vivido algo parecido, pero que difícil parece hablar de ello y a veces recordarlo resulta doloroso.

Para romper el hielo, ella comenzó contando su experiencia. Con una ancha sonrisa en los labios, nos comento lo afortunada que es por tener la experiencia de sentir la presencia de Dios a cada momento; para sorpresa de todos, es voluntaria en un hospicio (hospital de enfermos terminales). Estando al borde de la muerte, los enfermos invocan desesperadamente al Señor, y ella es testigo de como Dios responde y esta presente durante la travesía de estas personas entre la vida y la muerte, y es testigo de como el Señor toma su último aliento y viajan en paz.

Estábamos atónitos. Nunca me han gustado los hospitales por empatía al sufrimiento ajeno, me deprime ver a los convalecientes y me entristece visitar a los enfermos, pero ver la felicidad en el rostro de esta mujer que presenciando la muerte día a día podía disfrutar de su labor e incluso agradecer por el privilegio de compartir su tiempo durante las últimas horas de esas personas. También cuenta que en una ocasión, un enfermo al borde de la demencia le hablaba de una puerta enorme y cerrada que no podía abrir y no lograba conseguir la llave. Pocas horas antes de su partida, le dijo alegre a la mujer que por fin había encontrado la llave, así pudo proseguir su camino a través de las puertas del cielo.

No cabe duda que el cielo esta donde uno lo pueda ver.

Los dejo con un clásico del Folk-Rock americano, “Knock Knockin’ On Heaven’s Door” de Bob Dylan. Esto es “Así pasa cuando sucede”, espero que esta entrada les deje algo que pensar. Dejen un comentario dando clic en la burbuja a la derecha del título, gracias por su tiempo, nos vemos pronto.

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