Archivos de la categoría ‘Miscelanea’

Tengo

Publicado: diciembre 4, 2016 6:45 pm en Crónicas, Miscelanea

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Tengo un auto, un teclado empolvado, un espejo. Tres suéteres, un disco de acetato de Leonard Cohen que sólo suena en días de lluvia. Veinte cuadernos, una agenda vieja con versos espontaneos entre fechas.

Tengo tres centenas de películas y una taza con corazones que compré para una chica en febrero que en marzo ya no me correspondía. Diez medias canciones, dos cajas de nostalgias y una de basúra; no sé cuál sea cuál. Cuatro almohadas, dolor de espalda, una guitarra rota con nombre de exnovia (mera coincidencia). Un reloj de campanas, un ukulele, insomnio crónico y crónicas de insomnio. Cartas de amor. Un bombín que compré para un disfraz y ahora uso cada que quiero pensar.

Barajas del mundo, un globo terraqueo, un abanico que no apago ni en invierno. Pantalones angostos que conserve en esperanza de que vuelvan a ajustar. Un Bob Dylan, cuatro Beatles. Un Tarantino, medio Scorcese.

Tres revistas para las que escribí, una para la que no. Una crisis existencial semanal. Cuentos de ciencia, ideas de ficción y libros de ciencia ficción. La ciudad de donde soy sin pertenecer, la ciudad que me pertenece de donde no soy y Sevilla. Un empleo, posters sin colgar, la idea con la que empecé a escribir, la idea con la que terminé.

Tengo historias

Conocí a un hombre

Publicado: enero 21, 2015 2:11 am en Miscelanea
Payaso triste por Aiden Ivanov

Payaso triste por Aiden Ivanov

Conocí a un hombre que ya había conocido antes. Un hombre hábil con las palabras, un talentosísimo declamador de circo similar al que repetidamente se encuentra en la clase política, pero carente de materia gris. Conocí pintado con colores pastel a un triste payaso circense actuando por monedas. Un actor suplicante de atención. Un pobre diablo tratando de reinventarse, jugando al antihéroe peligrosamente honesto, recreando la verdad a su antojo fingiendo sinceridad hiriente para hacerse el interesante.

Lo conocí tantas veces que poco importante era saber de él. Lo conocí desde la secundaria en el vecino llorón y mentiroso al que nunca quise volver a visitar después de la mudanza. Lo conocí en televisión vitoreando “pobrecito de mí”. Lo conocí en la universidad suplicando la simpatía de cualquier ser que se sentara a la mesa y sobre todo hábil en el arte de lamer botas cuando su oyente vestía con faldas.

Un personaje irónicamente magnífico, capaz de convertirse en lo que el oyente quisiera con tal de agradar y simultáneamente aburrido. Un payaso. Un pobre payaso crítico, como cualquier artista fracasado.

Autocompadeciente, necesitado de recuperar relevancia en quien ya lo descubrió nocivo a base de lástima y falsos momentos de franqueza maliciosa con el sólo fin de clavarse de nuevo en la memoria. Capaz de decir lo que se necesite para mantenerse vigente, sediento de atención hueca y aficionado de las palabras “sin ofender”.

Conocí a un hombre en sólo 5 minutos, su biografía ya la tenía releída en los libros de texto y sus hábitos manipuladores eran clichés tan gastados como la misma palabra cliché. Conocí a un hombre que en mí no podía generar siquiera pena de la tanta lástima que tenía en si mismo.

Los buenos

Publicado: julio 3, 2014 6:16 pm en Miscelanea

Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada. -Edmund Burke

IMG_20140703_180415No es un secreto que te has ganado enemigos. Despreocúpate, no es cosa de desanimarse, yo tampoco soy del agrado de muchas personas y vaya que por mucho tiempo me esforcé por ganarme el visto bueno de quien se me pusiera enfrente; pero la amabilidad no se debe condicionar. Tú conoces mi optimismo, pero ambos sabemos que vivimos en un mundo hostil y que es un repetitivo error del hombre del siglo XXI buscar la competitividad hasta en el plato de sopa. Ya cansa suficiente la presión de saber que necesitamos terminar la carrera, obtener un posgrado, largarnos a una ciudad más grande y pasarle por encima a quienes estorben en el proceso de búsqueda de una vida decente como para además pelear sobre quien tiene más confianza entre sus amigos, quien gana al terminar una relación, quien tiene mejor gusto musical o cinematográfico y aún tenemos el cinismo de preguntarnos de donde salió la epidemia de eso a lo que le llama estrés.

El hecho es que aun viniendo del puño y letra de un optimista con fe en la especie humana, la misma especie te va a herir, sin hablar del inocente error humano que a menudo causa decepción, pero no necesariamente conlleva malicia, sino del acto voluntario y sadista de buscar el mal. Esta de más que te recuerde nombres, hechos y tiempos, todo eso lo tienes muy presente y ese tal vez era el mismo propósito de estas personas, prefiero recordarte lo efímeros que son estos personajes.

Quizá nunca lo has notado, pero la mayoría de las especies de parásitos tienen una esperanza de vida corta y nunca permanecen por mucho alimentándose del huésped. Muchos narcisos anuncian su retirada con bombo y platillo esperando ser reconocidos y son ignorados y muchos otros se escapan avergonzados por el alféizar de la ventana con la cabeza agachada, esperando no ser notados, pero ninguno se queda.

Al llegar el tifón, las plagas son las primeras en huir, pero después de los estragos quedamos nosotros. Los solidarios, los buenos y viejos amigos, los que estamos en deuda, los poetas y locos, los trovadores, los protectores, los que somos tan abundantes que nos hemos acostumbrado a vernos, pero nos hacemos notar hasta que se nos necesita. Quedamos los héroes, quedamos los buenos.

Esto es ‘Asi pasa cuando sucede’, espero que la entrada haya sido de su agrado. Sus comentarios y sugerencias son bien recibidos en la sección de abajo, hasta pronto. Los dejo con una canción que inspiro esta entrada. Esto es ‘Los buenos’ de Vetusta Morla.

Ideas

Publicado: mayo 7, 2014 12:50 am en Crónicas, Miscelanea

Snapshot_20140321_37Esta es una entrada más dentro de la misma pila de textos olvidados. Yo sé que suena dramático, pero si logra aminorarlo, miento cuando hablo de muchos de mis textos, siendo que un texto debe estar escrito en algún lado para llevar ese nombre. Si me preguntaran, tendría que dar la clásica explicación del cuenta cuentos perezoso, “todo está en mi cabeza”. Algo de verdad y algo de mentira tiene, cuando hablo de un texto o una canción en proceso tengo una idea sólida sobre lo que quiero transmitir y el mensaje que quiero arrojar, pero joder que yo no soy de escribir ideas… y quizá es por eso que soy tan olvidadizo. Esta entrada es una de esas viejas ideas que sencillamente perdió propósito, pero igual decidí terminarla hoy. Debo explicarme, quería escribir una carta a una vieja amiga. Una carta sin sentimentalismo ni mensajes de añoranza y sin esperar una respuesta, quizá con el único propósito de charlar sobre cosas sin sentido y sembrar una idea en su cabeza, ¿Qué demonios paso?; porque cabe a aclarar que ya no me habla. Me parece un ejercicio creativo fresco escribir a quien se sabe que no responderá, de vez en cuando deseo hablar y sólo hablar; organizar ideas, saber que me están juzgando al escucharme y leerme, pero optar por ignorarlo por no poder oír nada. Quería hablar sobre lo poco que dormí en las vacaciones de primavera, Ucrania, Vetusta Morla, mi sobrino/hijo de mi ahijada, psicopatía, narcisismo, maquiavelismo y todo ese tipo de cosas psicologosas de las que hablo emocionado por el hecho de complacerme a mí mismo, incluso cuando sé que el pobre de mí escucha no está interesado, pero está entrada quedo guardada demasiado tiempo como “idea”. Hoy en vez tendría que hablar sobre lo poco que duermo  estos días, que es lo mismo a no dormir en vacaciones, pero no es igual. Tendría que quejarme de lo inaudito que suena que en un año la ciudad haya demolido el ayuntamiento, construido un estadio de béisbol, organizado eventos e inaugurado el local, mientras en un año y medio la universidad no ha podido poner pasto. Contaría de cómo en un avión rumbo a la ciudad de México releí “Las batallas en el desierto” de José Emilio Pacheco (libro del que hablé hace un par de entradas) y casi rompo en llanto como si hubiera estado esperando otro final. Resulta toda una experiencia eso de releer historias o volver a ver películas esperando desde lo más profundo del alma un final diferente que por obvias razones no ocurre… o esto quizá sólo es lo que quiere decir el niño de 5 años que fui protestando la muerte de Mufasa. Falleció Gabriel García Márquez y, con toda la pena del mundo, debo admitir que nunca leí de él más que un par de cuentos. Murió el último de los Buendía dejándome sabiendo quien es, pero sin darme la oportunidad de conocerlo hasta después de su partida. Sentí la necesidad de empezar “Cien años de soledad” al saber de su muerte, pero estas semanas sólo me han durado para leer “El coronel no tiene quien le escriba”, corto libro que es tan vívido que duele. Después de semanas de insistencia mis padres cedieron en regalarle un perro a mi hermano menor, un pastor alemán de sólo 3 meses. El cachorro, llamado Apollo, llego a casa con muriendo de miedo y desconociendo todo, pero siguiendo instintivamente a quien se le pusiera enfrente. Como suele suceder, lloraba la ausencia de su madre y sus hermanos, pero en particular este perro tenía la mirada más triste que jamás había visto. Llevaba sólo un par de horas en la casa cuando el perro cayo deprimido en su cama y lloraba callado, sin quejidos y sólo dejando rodar sus lágrimas. Con sólo una semana en casa,  a Apollo se le detecto un problema cardiaco y falleció durante una cirugía a corazón abierto. Los ojos tristes de Apollo sólo podían compararse a los de mi pequeño hermano después de su partida y hasta ese momento caí en cuenta de lo rápido que se puede desarrollar una amistad profunda. Aquí decido terminar con este manojo de ideas, ya que por fin he descubierto que una pila de ideas completas no hacen más que un texto incompleto como el que hoy les presento. Aprovecho para invitarlos a leer mi última entrada,  el texto NO RELIGIOSO, ‘Lázaro’. Esto es ‘Así pasa cuando sucede’, espero que esta entrada desordenada y un poco más larga de lo usual haya sido de su agrado, hasta pronto.

Lázaro

Publicado: abril 7, 2014 7:41 pm en Miscelanea

Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Juan 11:43-44

lazarus¡Ay de ti Lázaro! Llevabas cuatro días en descanso y te han mandado a levantar sin siquiera preguntarte. Abrieron tu lápida y te llamaron fuera sin aviso previo, sin orden de allanamiento ni evacuación. Ya te habían velado, llorado y metido a la cripta, no te quedaba más que dormir cuando salió mal lo que no podía hacerlo. Pero vaya Lázaro, que inconsciencia eso de morirte ahora. Si en estos tiempos morirse es un lujo que muy pocos se pueden costear. Pero que egoísmo el tuyo de retirarte con poco tiempo de anticipación y dejar que los conflictos ya sean problema de los vivos.

¡Que insensato, Lázaro! Si te vas, ¿Quién saldrá por la cosecha? ¿En serio esperabas que los chicos lo hicieran ellos solos? Tú bien sabes que son unos ociosos y nunca les enseñaste a responder por ellos mismos. Ni siquiera te has reconciliado con Marta, que mucho te lloró por cierto; no es como si pudieras hacer mucho por ella si se sigue resistiendo a hablarte, pero te toca a ti aguantarla, a ella y a esa mujer que tomaste por esposa. Yo sé que nadie te aviso de sus celos neuróticos ni de sus complejos de princesa antes de desposarla, pero no es tiempo de dejarla viuda, Lázaro.

Y por el auto, ¿Quién va a terminar de pagar? Aún ni terminas de pagar por esa carrera universitaria que terminaste y no te llevo a ningún lado, pero que cobardía eso de morir en deuda. Si a penas ayer descubriste a la nena con un fulano que ni te había presentado a media noche en su habitación. ¿Quién le hablará de las aves y las abejas ahora? ¿Quién tocará a la casa del joven invasor a advertirle que si lo vuelves a ver cerca de tu casa regresará con la boca rota? ¿Y ahora, quién se aguantara el sermón del padre del novio secreto defendiendo a su retoño? Te quedan muchos doctores que visitar, muchos abogados que aguantar y muchas otras  especies de sanguijuelas queriendo chuparse cada centavo que te queda en la cartera, y vaya que no te quedan muchos, si en ese pedazo de cuero sólo quedan media docena de tarjetas de plástico que aún tienes que pagar a fin de mes, ya verás con qué dinero. Vamos, Lázaro, levántate y anda.

Inspirada en Lázaro de Joaquín Sabina

Desperté y ya no era año nuevo…

Publicado: febrero 23, 2014 7:14 pm en Crónicas, Miscelanea

Snapshot_20140223_1Pasó el día de San Valentín casi desapercibido; sin pena ni gloria. Por si fuera poco,  ahora que por fin decido visitar de nuevo el gimnasio, descubro que el grupo de corredores de resoluciones han desistido de bajar de peso.

La ironía es que el año aún se siente nuevo. Se parece demasiado al anterior, que se parecía a la vez a su predecesor. Ya vamos colgando las chamarras y construyendo planes para las vacaciones de primavera, que están por venir en dos semanas. La universidad sigue en construcción, el Aura sigue siendo el lugar de moda y los grupos que el año pasado protestaban el estadio de béisbol ahora protestan la modificación genética de la comida, el “nuevo” espionaje americano que data desde los años 60, el bolseamiento de Chuchita o cualquier cosa que se les haya ocurrido y suene a lo mismo.

Todo prosigue como el año anterior y, ¿Yo qué he hecho? Tengo tanto que narrar y tan poca motivación que hoy me ha dado por escribir tal cual me pasen las

 

Falleció José Emilio Pacheco, escritor de Las batallas en el desierto. Estuve a punto de comprar este libro por 5 dólares hace algunos meses, lo pospuse a causa de los gastos navideños y ahora se encuentran ediciones de hasta 130 dólares por internet. Leí este libro en la preparatoria como proyecto de una clase de español y resulto tan placentero que fue una lástima haberlo leído en las carreras un par de madrugadas de domingo.

Recuerdo a unas compañeras quejándose del contenido sexual del libro llamándolo “asqueroso”, supongo que quizá algunos no estábamos listos para leer a Pacheco. El hecho es que Las batallas en el desierto narra la vida de un niño promedio en el México de los años 40 desde una perspectiva inocente, con tintes trágicos. El libro es sencillamente épico y ampliamente recomendable.

En el ámbito televisivo, desde finales del año pasado he estado viendo la serie de la cadena BBC, Doctor Who, de una manera casi obsesiva (de lo cual ya he de tener fastidiados a mis amigos y familiares). Para los que no estén familiarizados con el concepto, el programa básicamente muestra las hazañas de un personaje extraterrestre que viaja a través del tiempo y el espacio en defensa del planeta y por motivos turísticos. A pesar de estar llena de clichés y tener tanta apertura en los guiones como para que en cuestiones prácticas, el guionista siempre tiene un botón de reinicio para un final perfecto, la serie me resulta muy interesante por sus referencias históricas y a la cultura pop, y sobre todo por ser indirectamente optimista.

La gente tiende a pensar que los tiempos solamente empeoran y que los humanos somos unos seres autodestructivos, sanguinarios y con una moral cada vez más deficiente, cuando, en mi humilde opinión, cada generación se está volviendo más consiente del sufrimiento ajeno que la anterior y, por lo tanto, ahora nos escandaliza más que en los tiempos pasados. Por el contrario, el personaje principal del programa siente predilección por la raza humana, destacándola por ser noble, curiosa y sencillamente “brillante”.

El viernes se logró la captura del capo de la droga, Joaquín “El Chapo” Guzmán en Mazatlán. No considero importante hondear en el tema ya que en estos momentos los medios están bombardeando información como para que cualquier cosa que diga sea importante, solamente quiero hacer una petición. ¡NO IDOLATREN A ESTOS PERSONAJES! Me parece inaudita la popularidad del narco-corrido. Respeto la intención del artista de narrar hechos, sin embargo más que una narrativa este género tiende a exaltar la imagen de personas, lejos de reconocerlos como asesinos sadistas.  Aún más indignante me parece que existan series televisivas donde no solo los protagonistas sean Amado Carrillo y Pablo Escobar, sino que también sean los héroes. No consuman estos productos, ¡DIGAN NO A LA NARCO-CULTURA!

En mi vida personal, lo más relevante que ha ocurrido de lo que quiera contar es que aprendí como armar un cubo de Rubik’s. Quizá también pueda hablar de que he aprendido sobre la triada oscura de la personalidad, es decir, tipos de personalidad retorcidas que destacan por carecer de empatía: la psicopatía, el maquiavelismo y el narcisimo. Me inmiscuiré más en el tema próximamente para escribirles al respecto. Esto es ‘Así pasa cuando sucede’. Los dejo con una de mis canciones favoritas de la banda española Vetusta Morla, que visita Cd. Juárez junto a Zoé el 14 de marzo; Saharabbey Road, el placer de no tener nada.

El bueno, el malo y el antihéroe

Publicado: enero 28, 2013 9:26 pm en Crónicas, Miscelanea

Basta un instante para hacer un héroe y una vida entera para hacer un hombre de bien. -Paul Brulat

IMG_2163Desde la infancia, se nos inculca un arquetipo del héroe, un ser con cualidades sobrehumanas, siempre noble y desinteresado, dispuesto a sacrificarse por el bien común. En la mitología griega, se le llama héroe a un ser descendiente de un dios y un humano, “Más que un hombre, pero menos que un dios”. Un ser semi-inmortal, rayando en la perfección, de altas expectativas y, aunque difiera de la definición griega, un hombre de cualidades éticas irrevocables, que casualmente siempre encajan con las requeridas por la situación.
Sin embargo, la imagen del héroe resulta ya arcaica estos días. El hombre se ha aceptado como un ser con limitaciones físicas y mentales. Hoy en día necesitamos héroes humanos, imperfectos, pero indispensables tal cual son. Necesitamos héroes con los cuales identificarnos, no imágenes utópicas. Si bien, la fe de muchos como yo está basada en la imagen del Cristo perfecto, crucificado y ofrecido como cordero limpio de error, también necesitamos un rey David, salvador de Israel, quien tuviera una aventura amorosa con Betsabé, provocara la muerte de su esposo, procreara un hijo con ella y escribiera así uno de los episodios más trágicos del antiguo testamento.

El mundo está cansado de la inmortalidad de Superman y de la aburrida caballería de Beowulf. Necesitamos antihéroes. Seres imperfectos, con un concepto propio de justicia y un propio método de buscarla. No estoy hablando de mercenarios, que son asalariados de la guerra, estoy hablando de antihéroes. Seres humanos, carentes de ciertas virtudes, pero excedentes en otras. Un narcisista fantoche como Tony Stark, un bandido revolucionario como Pancho Villa, un Fantomas, un Robin Hood velando por Nottingham, un arrogante Han Solo, una Beatrix Kiddo. El héroe byroniano se ha vuelto añejo, sin embargo aún existen héroes incompletos, fáciles de familiarizar con uno mismo, héroes más reales.

Cabe a aclarar que el protagonismo de una historia no convierte a un personaje en un héroe o antihéroe, la villanería de Amado Carrillo, el Chapo Guzmán y Pablo Escobar es IRREMOVIBLE. Soy fuerte crítico de la exaltación de personajes faltos de moral por medio de novelas, programas de televisión o incluso música, pero ese será tema de otro día.

Me despido con una canción que más que una dedicatoria, resultó ser un regalo por parte de una íntima amiga durante mis episodios más oscuros del 2012. Esto es ‘Así pasa cuando sucede’, sugerencias y comentarios son bien recibidos.